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¡NO pagar la deuda!

13 de abril de 2012
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La partida que destinan los Presupuestos Generales del Estado al pago de los intereses de la deuda crece un 5’5% respecto al año pasado, asciende ya a 28.848, situándose como la segunda partida (tras las pensiones) en importancia y absorbe ya el 9’3% del presupuesto, y un 2,71% del PIB, de la riqueza nacional. El pago de los intereses de la deuda ya consume más dinero que los salarios de los funcionarios que dependen del estado, es superior al gasto por desempleo, mayor también que los 27.300 millones de recorte total del gasto.

La deuda pública se disparó con el inicio de la crisis y los rescates al sector financiero. Anteriormente, las cuentas públicas se estaban cerrando con superávit. Se «rescató» al sistema financiero con dinero público sin quitárselo de las manos a quienes lo habían embarrancado, poniendo a su disposición una fortuna, 149.000 millones (prácticamente el 15% del PIB). Y ahora es la misma banca «rescatada» la que dicta sus condiciones a los estados y saca suculentos beneficios a costa de extender la miseria y el paro.

Como se ha demostrado en Grecia, los planes de pago de la deuda no sólo no han reducido el endeudamiento, sino que éste no ha dejado de crecer: en el estado español alcanza ya el 79’8% del PIB (un 11’3% más que en 2011). Lo mismo ocurrió en América Latina en los 90. Cada año crece el importe de la deuda, pero también los intereses que hay que pagar por el dinero prestado. Los bancos recurren al manejo fácil de acceder al dinero público del BCE que tiene establecido la llamada «barra libre» al 1% de interés y lo prestan a los Estados al 6, 7 o hasta el 30% según las presiones de las agencias de calificación y los ataques especulativos contra la deuda pública. El dinero público pasa por la banca privada, que multiplica el beneficio al prestarlo a un estado. Pero el BCE, al servicio de la gran banca, tiene prohibido prestar directamente a los estados…

Todo se ha orquestado (incluso con las modificaciones constitucionales) para que el robo de dinero público más grande de la historia esté bien garantizado y se pueda hacer a la luz del día. Pero la lógica de esa política -todo para los bancos, miseria creciente para los trabajadores y trabajadoras-, no sólo es paro y recortes generalizados, sino que la economía se vaya hundiendo en una recesión sin fin. Y, ¿quién va a pagar, y cómo, la partida de la deuda el próximo año si hay más paro, si los trabajadores y trabajadoras tienen menos salarios, si por el camino han cerrado miles de pequeñas empresas? Pues, como en Grecia, más imposiciones, más hambre, más desahucios… Alguien tiene que parar esa máquina de destrucción que es la crisis capitalista. La disyuntiva hoy se expresa con absoluta claridad: o los recursos públicos van a pagar la deuda con la destrucción asociada o se ponen al servicio de la lucha contra el paro con un plan de empleo público, en defensa de los salarios y pensiones, de los servicios públicos….

La deuda no es algo irremediable, sino una cuestión política: EE.UU no hace mucho dictó que la deuda contraída por Sadam Husein, unos 120.000 millones de dólares, era ilegítima y la anuló directamente. Obviamente no era con bancos americanos, y la UE en ese caso, calló. La deuda que hoy pesa como un lastre insoportable para las finanzas públicas no ha sido para el beneficio de la población trabajadora y ésta debe declararla ilegítima y negarse a pagarla. Hay que reunir todas las fuerzas políticas y sindicales que se reclaman de los trabajadores y trabajadoras y de las clases populares, para levantar un movimiento que exija el NO PAGO DE LA DEUDA. Que el pueblo decida: REFERÉDUM YA.

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