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Respuesta a la carta pública del compañero

Dimisión de Àngel Crespo, secretario general de la USCOB (CCOO)

12 de junio de 2012
Escritor(a) : 

La dimisión de Crespo de la secretaría general de la USCOB (Unión de Sindicatos de Comisiones Obreras del Barcelonés) añade un elemento de crisis en CCOO que exige una reflexión e impulsar un reagrupamiento por un giro a la izquierda en el sindicato.

El compañero Crespo sitúa como un motivo no central pero importante, la necesidad de ser coherentes con el llamado a la huelga general y enfrentar el “quieren acabar con todo” siendo “imprescindible planificar y continuar con el proceso de movilización iniciado”. Para nosotros éste es el motivo central, CCOO debe dar continuidad, presentar un plan decidido de lucha, y la dirección se niega a hacerlo. La huelga sirvió de nuevo para constatar el papel determinante que tienen todavía CCOO y UGT, sobre todo en las zonas industriales. Con la huelga del 29M las direcciones de CCOO y UGT han recuperado la iniciativa que había pasado a manos de los movimientos como el 15M. Tan grande y real es el entreguismo de las direcciones de CCOO y UGT como el hecho de que no puede haber una política de conjunto hacia la clase obrera sin tenerla hacia los dos grandes sindicatos.

Para Crespo, el motivo determinante es cómo CCOO ha decidido enfrentar la crisis económica interna, las dificultades para reactivar la militancia y ganar en credibilidad como sindicato. Para él todo se relaciona con el no respeto de las instancias formales del sindicato, el funcionamiento por instancias informales que permiten la concentración del poder del sindicato en “unas pocas manos” “y se produce una deriva autoritaria con gestoras, expulsiones y sanciones, a base de interpretar torticeramente los estatutos, ante cualquier conflicto o discrepancia, sin valorar los costos sindicales que se pueden derivar.”

Efectivamente, en CCOO se desarrolla un proceso de concentración del poder a espaldas de los afiliados/ as y de los trabajadores/as en general, un proceso de burocratización que no viene del último congreso como señala Crespo, sino de mucho antes. La forma en que la CONC impuso el ERE (ver LI 115) contra sus propios trabajadores/ as es incompatible con cualquier “credibilidad” sindical y propia de cualquier patronal. Se pone por delante el despido de compañeros/ as como forma de resolver la reducción de ingresos, se presiona -como toda patronal- sobre el comité de empresa que acabó cediendo a pesar de la posición firme de las primeras asambleas. No se quiso poner sobre la mesa las cuentas del sindicato ante los afiliados para abrir un debate de qué priorizar y cómo resolver la situación. O en otros momentos, y no nos viene de nuevo, se llevaron a cabo medidas burocráticas con la línea de eliminar cualquier diferencia que existiera dentro del sindicato y que les impidiera continuar con la política de colaboración con la patronal. Es repugnante que un sindicato como CCOO, "insignia del pluralismo de ideas y democrático", suspenda a sus delegados por luchar contra el fraude de ley y a favor de los derechos de los trabajadores, por encima de otros intereses sindicales.

El aparato dirigente no quiere sorpresas que pongan en cuestión su poder y privilegios. Así, nos hemos encontrado a lo largo de este tiempo con interminables documentos, desconocidos por la mayoría de afiliados, y con asambleas que en dos horas discuten tres o cuatro procesos congresuales y eligen delegados, en un sindicato donde los mecanismos de participación son prácticamente nulos y donde la desmovilización imperante tampoco facilita la participación de los afiliados. En estas circunstancias, y con la honrosísima excepción de aquellas empresas con activistas sindicales que luchan cotidianamente por otro modelo sindical, la discusión y elección de delegados se limita al aparato y al círculo cercano de delegados de su influencia. Y así lo hemos denunciado.

Y porque ese proceso de burocratización del sindicato viene desde lejos, no es de extrañar que cueste ahora esa reacción que Crespo esperaba de la militancia, y que es del todo imprescindible. No, no es la militancia y su pasividad la responsable de las derivas sindicales, sino al revés: durante años se ha gestado un sindicalismo de profesionales, de gestores, alejado de asambleas, alejado del debate y de la discrepancia, alejado del control de la base. Y esa deriva burocrática estaba al servicio de un sindicalismo que no ponía en el centro la movilización de los trabajadores/as sino el pacto.

No hay ninguna posibilidad de volver a conseguir una mayor reactivación sindical sin poner el sindicato al frente de la lucha para parar los planes del Gobierno, sin reactivar los procesos de base, también en las empresas y centros de trabajo. La solución no es organizativa, es poner a CCOO como m o - tor de la respuesta obrera a la ofensiva del capital, es desde ahí que se puede empezar a solucionar el resto: enfrentar la deriva autoritaria, llamar a la militancia a la participación, oponernos a las sanciones, exigir la readmisión de los compañeros/as despedidos/ as, denunciar la política sindical y la desmovilización…

No hay espacio para la “desesperanza sobre el devenir futuro del Sindicato en Catalunya”, hay espacio para llamar a todos los afiliados a reagruparse, para imponer un giro a la izquierda, exigir un plan que contemple nuevas huelgas generales, un plan abierto al debate con los demás sindicatos, sin sectarismos, un plan que se debata en los centros y asambleas de trabajadores/as… Es imprescindible un profundo giro hacia un sindicalismo de clase, movilizador y democrático, tenemos que aprovechar los procesos congresuales, las movilizaciones, incluso en las adversas condiciones actuales, para agrupar fuerzas en torno a propuestas que den una salida favorable a las reivindicaciones más urgentes de la clase trabajadora y combatan por la regeneración del sindicato. Con este propósito, la corriente de opinión de las comarques gironines ha ido marcando una línea crítica y de propuestas de lucha sindical dentro de CCOO que puede servir para hacer un llamamiento de coordinación de una corriente crítica e impulsar un instrumento de lucha contra las posiciones de la burocracia sindical.

Por tanto, estamos convencidos de que nos seguiremos viendo en esta lucha.

Miquel Blanch y Alfonso Enrique - afiliados a CCOO y

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