La última estafa del gobierno con el
rescate de BANKIA reaviva la indignación
pública. Ha sido precedida por
una brutal ofensiva de recortes
sociales y ataques a los trabajadores
del sector público, con el centro en la
educación. También se ultima el
trámite parlamentario de la Reforma
Laboral del gobierno, respondida con
una importante jornada de Huelga
General, el 29 de Marzo, que ha
quedado sin continuidad. La Huelga
del sector educativo del 22 de Mayo
marcaba el ascenso del movimiento
estudiantil y el nivel de masividad que
alcanza la lucha contra la política de
los gobiernos, central y autonómicos.
También en la Huelga General del 29
de Marzo, y en las manifestaciones
del 1 de Mayo, apareció esa
masividad y la disposición a la lucha
de amplios sectores obreros y populares.
Y lo mismo en la convocatoria
del aniversario del movimiento 15M,
respaldada el 12 de Mayo por masivas
manifestaciones en numerosas ciudades
del estado.
Un año de ofensiva burguesa
Durante el tiempo transcurrido
desde el desafío del 15M al gobierno
y a la Junta Electoral de Mayo
del 2011, donde consiguió mantener
las manifestaciones y acampadas
y aguantar los enfrentamientos
con la policía, el movimiento ha
conservado su capacidad de movilización.
Sin embargo, esa movilización
no ha sido suficiente para
alterar el avance de los planes de
austeridad y saqueo de la burguesía.
El PP ganó las elecciones generales
de Noviembre, y continuó
su ascenso hasta las elecciones
andaluzas de Marzo, en las que el
voto a IU marcó un cambio de tendencia,
abriendo la posibilidad de
invertir el apoyo electoral a los planes
burgueses. El PP y sus socios
autonómicos, como CiU, han impuesto
una política de recortes superior
a la de los gobiernos anteriores,
y han profundizado su ofensiva
contra la clase trabajadora dotando
a la burguesía de herramientas
jurídicas (reforma laboral) que destruyen
la estabilidad laboral y salarial
en todos los sectores y estratos
de la clase trabajadora, y limitan los
resquicios legales de negociación y
participación sindical.
Al amparo de esa ofensiva, y junto
a los rescates millonarios a la
banca, los despidos han continuado
hasta acercar el número oficial
de parados a los 6 millones, los salarios
han bajado –especialmente en
el sector público, pero también en
el sector privado- y la pobreza ha
llegado a los hogares de muchísimas
familias trabajadoras que ahora
pagan más impuestos, más por
servicios como la luz, el gas y el
agua, más tasas escolares y universitarias,
y se preparan para
afrontar la exclusión del sistema
sanitario en caso de no poder pagarlo,
mientras la vivienda continúa
siendo inalcanzable o muy
difícil de mantener para un número
importante y cada vez mayor
de familias obreras.
Es decir, que, además de lo que
dicen los datos económicos, la situación
es mucho peor que hace
un año para los trabajadores, se
mire por donde se mire.
El 15M y la huelga general
del 29M
El 15M ha mantenido su capacidad
de movilización debido en gran
parte a la política desmovilizadora de
las direcciones mayoritarias de la izquierda,
especialmente las sindicales
de UGT y CCOO, que perdieron
la iniciativa en la lucha contra los
recortes. En la medida en que UGT
y CCOO no llaman a la movilización,
propician que el 15M cumpla el papel
de válvula de escape de la creciente
indignación y combatividad.
Sin embargo, cuando movilizan,
continúan siendo el referente principal.
De hecho, durante la Huelga
General del 29 de Marzo, el nivel de
participación y la masividad de las
manifestaciones fue mucho mayor en
las sindicales que en las convocatorias
‘paralelas’ del 15M –aunque en
muchas localidades, las manifestaciones
sindicales fueron conjuntas
con sectores del 15M, y este participó
en los piquetes ‘ciudadanos’. A
este respecto, cabe destacar cómo
la mayoría del movimiento, tan crítico
en las palabras hacia la burocracia
sindical de UGT y CCOO, acató
su política en las localidades y dejó
que esta se encargara de los
polígonos industriales, quedando relegado
el 15M a los piquetes dirigidos
al pequeño comercio y a las oficinas
en los centros urbanos. Con
excepciones, claro, pero fue una
concesión que evidencia un problema
sobre el que volveremos un poco
más adelante.
No obstante, la burocracia sindical,
como acostumbra, volvió a dar
una larga tregua al gobierno, que
alargó el 1 de Mayo –con manifestaciones
otra vez masivas-, por lo
que la convocatoria del aniversario
del 15M, el 12 de Mayo, volvió a ser
la válvula de escape de la falta de
continuidad de la Huelga General y,
por tanto, de la lucha contra las medidas
de los gobiernos.
El 15M y la clase obrera
Una constante del 15M ha sido el
que muchos trabajadores y trabajadoras
que protestan junto al 15M,
después abandonan las reivindicaciones
en la empresa, en los centros
de trabajo. De hecho, la orientación mayoritaria del movimiento
tiende a poner el centro de su lucha
en aquellos problemas que afectan
o ‘indignan’ individualmente, y promueve
campañas alrededor de ellos
sin buscar ampliar el frente de lucha,
sin el menor enfoque hacia la clase
obrera, más allá del limitado alcance
de las comisiones laborales de algunas
asambleas. Hay infinidad de
ejemplos: las campañas contra los
casos de desahucio y por la dación
en pago o la defensa de los
ahorradores estafados por los bancos
con las participaciones preferentes,
sin levantar campañas políticas
claras y sostenidas por las soluciones
de fondo (Por la nacionalización
de la Banca para crear empleo y vivienda
públicos, por ejemplo). No
quiero decir que en el 15M no se
planteen estos temas, sino que no
se hace en forma de campañas centrales
para la movilización, que sirvan
para confluir con otros sectores
sociales que también están por la
lucha, y especialmente con la clase
obrera y sus organizaciones.
La ilusión de amplios sectores de
la vanguardia del movimiento de que
el 15M es suficiente, porque ya está
haciendo la ‘spanish revolution’,
hace que, hasta ahora –con la sola
excepción de la participación en la
Huelga General del 29M-, el 15M y
la clase obrera avancen por caminos
paralelos, sin intención de encontrarse
por parte de sus dirigentes.
Eso, junto a las concepciones
organizativas ‘horizontalistas’ –sin
comités elegidos y revocables, sin
posibilidad de centralización, a pesar
de que luego se lanzan convocatorias
mundiales desde internetconvierte
a esos sectores de vanguardia
del 15M en un freno cuando
participan en frentes de lucha
con influencia obrera –ya sea por
la composición o por la participación
de otras organizaciones, como
sindicatos y partidos obreros, que
son automáticamente relegadas.
Es cierto que hay sectores que dicen
buscar la confluencia con las luchas
y con la clase obrera, pero cuando
eso se ha hecho, como en la pasada
Huelga General, ha sido sin las
propuestas adecuadas para ello. La
iniciativa ha quedado en manos de la
burocracia sindical, que ha recuperado
así parte del prestigio perdido ante
amplios sectores obreros. Además de
los ‘piquetes ciudadanos’, la ‘huelga
de consumo’, etc., la convocatoria,
en el caso de Barcelona, de una manifestación
paralela del 15M junto a
algunos sindicatos alternativos, siniestramente
aprovechada por la policía
para crear el clima propicio para
la represión posterior, contribuye a
mantener esa separación entre el
15M y la clase obrera, y fortalece a
la burocracia sindical, que es quien
se erige como única dirección ‘posible’
y ‘realista’ de la clase obrera,
a la que envía al matadero.
La alternativa política: para
unificar las luchas es necesario
levantar un programa
No basta el triunfalismo, el seguir
movilizando a miles y miles de activistas
en acciones dispersas y sin
objetivos políticos centrales, convocando
de vez en cuando una manifestación
grande. Ha habido centenares
de movimientos de protesta
como el 15M que al final han sido
absorbidos por el capitalismo en diferentes
formas. La disyuntiva del
movimiento es: o avanzar hacia un
frente con la clase obrera y sus organizaciones
en la construcción de
una alternativa política, o cansar al
activismo en interminables luchas
parciales hasta que acabe en la
desmoralización, o sea absorbido
por los aparatos reformistas o el
estado burgués (en Catalunya, la
Plataforma de Afectados por la Hipoteca
recibe premios
institucionales por su labor y recoge
firmas para modificar la ley de
dación en pago con Iniciativa per
Catalunya-Verds –que tuvo, ni más
ni menos que ¡la consellería de vivienda!
en el gobierno del Tripartit).
No se pueden echar en saco roto
las aspiraciones y reivindicaciones
del movimiento de masas, lo que
se grita en las manifestaciones y se
reivindica en las luchas, como hacen
la burocracia sindical y los partidos
reformistas. Hace falta dotarse
de un programa claro que responda
a las necesidades del momento
y que las formule políticamente,
apuntando soluciones y
haciendo avanzar contra el corazón
del sistema. La Nacionalización
sin indemnización de la Banca para
realizar planes de empleo y vivienda
públicos, el no pago de la deuda –con auditoría o sin ella-, la exigencia
de un referéndum para derrotar
a los gobiernos, la exigencia
a los sindicatos de la convocatoria
de una Huelga General unitaria contra
la política de los gobiernos… junto
a la defensa intransigente y unitaria
–y no sólo a nivel legal- de los
detenidos y represaliados, tanto del
15M como del movimiento obrero.
Esos pueden ser los ejes políticos
en torno a los que construir la alternativa,
con el 15M y con los sectores
que vayan saliendo a la lucha,
incluyendo a todas las organizaciones
que estén por impulsarla.