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Sobre el aniversario del 15M

10 de junio de 2012
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La última estafa del gobierno con el rescate de BANKIA reaviva la indignación pública. Ha sido precedida por una brutal ofensiva de recortes sociales y ataques a los trabajadores del sector público, con el centro en la educación. También se ultima el trámite parlamentario de la Reforma Laboral del gobierno, respondida con una importante jornada de Huelga General, el 29 de Marzo, que ha quedado sin continuidad. La Huelga del sector educativo del 22 de Mayo marcaba el ascenso del movimiento estudiantil y el nivel de masividad que alcanza la lucha contra la política de los gobiernos, central y autonómicos. También en la Huelga General del 29 de Marzo, y en las manifestaciones del 1 de Mayo, apareció esa masividad y la disposición a la lucha de amplios sectores obreros y populares. Y lo mismo en la convocatoria del aniversario del movimiento 15M, respaldada el 12 de Mayo por masivas manifestaciones en numerosas ciudades del estado.

Un año de ofensiva burguesa

Durante el tiempo transcurrido desde el desafío del 15M al gobierno y a la Junta Electoral de Mayo del 2011, donde consiguió mantener las manifestaciones y acampadas y aguantar los enfrentamientos con la policía, el movimiento ha conservado su capacidad de movilización. Sin embargo, esa movilización no ha sido suficiente para alterar el avance de los planes de austeridad y saqueo de la burguesía. El PP ganó las elecciones generales de Noviembre, y continuó su ascenso hasta las elecciones andaluzas de Marzo, en las que el voto a IU marcó un cambio de tendencia, abriendo la posibilidad de invertir el apoyo electoral a los planes burgueses. El PP y sus socios autonómicos, como CiU, han impuesto una política de recortes superior a la de los gobiernos anteriores, y han profundizado su ofensiva contra la clase trabajadora dotando a la burguesía de herramientas jurídicas (reforma laboral) que destruyen la estabilidad laboral y salarial en todos los sectores y estratos de la clase trabajadora, y limitan los resquicios legales de negociación y participación sindical.

Al amparo de esa ofensiva, y junto a los rescates millonarios a la banca, los despidos han continuado hasta acercar el número oficial de parados a los 6 millones, los salarios han bajado –especialmente en el sector público, pero también en el sector privado- y la pobreza ha llegado a los hogares de muchísimas familias trabajadoras que ahora pagan más impuestos, más por servicios como la luz, el gas y el agua, más tasas escolares y universitarias, y se preparan para afrontar la exclusión del sistema sanitario en caso de no poder pagarlo, mientras la vivienda continúa siendo inalcanzable o muy difícil de mantener para un número importante y cada vez mayor de familias obreras. Es decir, que, además de lo que dicen los datos económicos, la situación es mucho peor que hace un año para los trabajadores, se mire por donde se mire.

El 15M y la huelga general del 29M

El 15M ha mantenido su capacidad de movilización debido en gran parte a la política desmovilizadora de las direcciones mayoritarias de la izquierda, especialmente las sindicales de UGT y CCOO, que perdieron la iniciativa en la lucha contra los recortes. En la medida en que UGT y CCOO no llaman a la movilización, propician que el 15M cumpla el papel de válvula de escape de la creciente indignación y combatividad. Sin embargo, cuando movilizan, continúan siendo el referente principal. De hecho, durante la Huelga General del 29 de Marzo, el nivel de participación y la masividad de las manifestaciones fue mucho mayor en las sindicales que en las convocatorias ‘paralelas’ del 15M –aunque en muchas localidades, las manifestaciones sindicales fueron conjuntas con sectores del 15M, y este participó en los piquetes ‘ciudadanos’. A este respecto, cabe destacar cómo la mayoría del movimiento, tan crítico en las palabras hacia la burocracia sindical de UGT y CCOO, acató su política en las localidades y dejó que esta se encargara de los polígonos industriales, quedando relegado el 15M a los piquetes dirigidos al pequeño comercio y a las oficinas en los centros urbanos. Con excepciones, claro, pero fue una concesión que evidencia un problema sobre el que volveremos un poco más adelante.

No obstante, la burocracia sindical, como acostumbra, volvió a dar una larga tregua al gobierno, que alargó el 1 de Mayo –con manifestaciones otra vez masivas-, por lo que la convocatoria del aniversario del 15M, el 12 de Mayo, volvió a ser la válvula de escape de la falta de continuidad de la Huelga General y, por tanto, de la lucha contra las medidas de los gobiernos.

El 15M y la clase obrera

Una constante del 15M ha sido el que muchos trabajadores y trabajadoras que protestan junto al 15M, después abandonan las reivindicaciones en la empresa, en los centros de trabajo. De hecho, la orientación mayoritaria del movimiento tiende a poner el centro de su lucha en aquellos problemas que afectan o ‘indignan’ individualmente, y promueve campañas alrededor de ellos sin buscar ampliar el frente de lucha, sin el menor enfoque hacia la clase obrera, más allá del limitado alcance de las comisiones laborales de algunas asambleas. Hay infinidad de ejemplos: las campañas contra los casos de desahucio y por la dación en pago o la defensa de los ahorradores estafados por los bancos con las participaciones preferentes, sin levantar campañas políticas claras y sostenidas por las soluciones de fondo (Por la nacionalización de la Banca para crear empleo y vivienda públicos, por ejemplo). No quiero decir que en el 15M no se planteen estos temas, sino que no se hace en forma de campañas centrales para la movilización, que sirvan para confluir con otros sectores sociales que también están por la lucha, y especialmente con la clase obrera y sus organizaciones.

La ilusión de amplios sectores de la vanguardia del movimiento de que el 15M es suficiente, porque ya está haciendo la ‘spanish revolution’, hace que, hasta ahora –con la sola excepción de la participación en la Huelga General del 29M-, el 15M y la clase obrera avancen por caminos paralelos, sin intención de encontrarse por parte de sus dirigentes.

Eso, junto a las concepciones organizativas ‘horizontalistas’ –sin comités elegidos y revocables, sin posibilidad de centralización, a pesar de que luego se lanzan convocatorias mundiales desde internetconvierte a esos sectores de vanguardia del 15M en un freno cuando participan en frentes de lucha con influencia obrera –ya sea por la composición o por la participación de otras organizaciones, como sindicatos y partidos obreros, que son automáticamente relegadas.

Es cierto que hay sectores que dicen buscar la confluencia con las luchas y con la clase obrera, pero cuando eso se ha hecho, como en la pasada Huelga General, ha sido sin las propuestas adecuadas para ello. La iniciativa ha quedado en manos de la burocracia sindical, que ha recuperado así parte del prestigio perdido ante amplios sectores obreros. Además de los ‘piquetes ciudadanos’, la ‘huelga de consumo’, etc., la convocatoria, en el caso de Barcelona, de una manifestación paralela del 15M junto a algunos sindicatos alternativos, siniestramente aprovechada por la policía para crear el clima propicio para la represión posterior, contribuye a mantener esa separación entre el 15M y la clase obrera, y fortalece a la burocracia sindical, que es quien se erige como única dirección ‘posible’ y ‘realista’ de la clase obrera, a la que envía al matadero.

La alternativa política: para unificar las luchas es necesario levantar un programa

No basta el triunfalismo, el seguir movilizando a miles y miles de activistas en acciones dispersas y sin objetivos políticos centrales, convocando de vez en cuando una manifestación grande. Ha habido centenares de movimientos de protesta como el 15M que al final han sido absorbidos por el capitalismo en diferentes formas. La disyuntiva del movimiento es: o avanzar hacia un frente con la clase obrera y sus organizaciones en la construcción de una alternativa política, o cansar al activismo en interminables luchas parciales hasta que acabe en la desmoralización, o sea absorbido por los aparatos reformistas o el estado burgués (en Catalunya, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca recibe premios institucionales por su labor y recoge firmas para modificar la ley de dación en pago con Iniciativa per Catalunya-Verds –que tuvo, ni más ni menos que ¡la consellería de vivienda! en el gobierno del Tripartit). No se pueden echar en saco roto las aspiraciones y reivindicaciones del movimiento de masas, lo que se grita en las manifestaciones y se reivindica en las luchas, como hacen la burocracia sindical y los partidos reformistas. Hace falta dotarse de un programa claro que responda a las necesidades del momento y que las formule políticamente, apuntando soluciones y haciendo avanzar contra el corazón del sistema. La Nacionalización sin indemnización de la Banca para realizar planes de empleo y vivienda públicos, el no pago de la deuda –con auditoría o sin ella-, la exigencia de un referéndum para derrotar a los gobiernos, la exigencia a los sindicatos de la convocatoria de una Huelga General unitaria contra la política de los gobiernos… junto a la defensa intransigente y unitaria –y no sólo a nivel legal- de los detenidos y represaliados, tanto del 15M como del movimiento obrero. Esos pueden ser los ejes políticos en torno a los que construir la alternativa, con el 15M y con los sectores que vayan saliendo a la lucha, incluyendo a todas las organizaciones que estén por impulsarla.

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