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Mujer y crisis

Más paro y más precariedad para las mujeres

26 de marzo de 2009
Escritor(a) : 

La grave crisis de sobreproducción que nos aprieta con fuerza empieza a compararse con las más
graves que ha vivido el capitalismo. Estas crisis suceden por la dinámica capitalista de hacer crecer la
producción al mismo tiempo que reduce los salarios y la capacidad de compra de los trabajadores y
trabajadoras. Los gobiernos y las patronales nos quieren hacer creer que la recuperación será en un
par de años para que aceptemos los despidos como una situación transitoria, pero las medidas que se
impulsan no pretenden resolver ninguno de los problemas que sufrimos la clase trabajadora con la
crisis, sino preservar los beneficios empresariales incluso en esta situación.

El capitalismo ha utilizado a través
de la historia el ejército femenino
de reserva en momentos de crisis
y guerras. Y ahora vuelve a pasar;
al mismo tiempo que desaparecen
las bolsas de trabajo indefinido
y los sueldos por encima del
Salario Mínimo Interprofesional (SMI)
(derechos laborales conseguidos
como fruto de las luchas obreras
del siglo pasado) aumenta el trabajo
más vulnerable: temporal, a tiempo
parcial y con sueldos miserables.

Y las familias y las mujeres trabajadoras
recibimos todo el padecimiento
que comportan las recesiones de
éste tipo. Somos las mujeres
mayoritariamente las que accedemos
al mercado laboral precario,
mientras los hombres, que tienen
los puestos de trabajo más estable,
pasan a cobrar el paro; así llegamos
a la igualdad con el hombre en
la precariedad del mercado laboral.

La tasa de actividad de las mujeres
ha aumentado 92 centésimas
el último trimestre del 2008, respecto
al anterior, frente a la bajada de
6 décimas de los hombres.
Con trabajo basura y todo hay una
considerable diferencia entre mujeres
activas (51,38%) y hombres
activos (69,21%). Las mujeres continuamos
llenando las bolsas del
paro.

Las mujeres trabajadoras que
hasta ahora ocupábamos puestos
de trabajo estables también estamos
siendo expulsas al paro puesto
que la tasa de paro de hombres
y mujeres se aproxima progresivamente
en el último trimestre del
2008.

Las mujeres trabajadoras ocupamos
los puestos de trabajo con bajos
sueldos y en condiciones ínfimas
en el sector servicios: la limpieza de
edificios, etc., en el cuidado de
personas mayores o dependientes
a domicilio, en los servicios sociales
privatizados, en el sector turismo,
en la restauración, de dependientas
en comercios, panaderías,
etc. Y es en este sector servicios
donde están ocupadas
mayoritariamente las mujeres
migrantes.

La tasa de ocupación del año
2008 por sectores de actividad ha
tenido fuertes caídas salvo en el
sector servicios, donde trabajamos
muchas mujeres y sobre todo las
mujeres migrantes.

¡Y los sueldos continúan a la baja!
Pero en general las mujeres recibimos
por término medio un 30%
menos de salario que los hombres.
La atención a las cargas domésticas,
que continuamos ejerciendo
mayoritariamente las mujeres, ha
condicionado la aceptación de jornadas
a tiempo parcial, contratos
temporales y, a menudo, la inestabilidad
y el alejamiento del mercado
laboral por la maternidad o la
atención de los menores y personas
dependientes. La inestabilidad
en la cotización a la seguridad social
repercutirá negativamente en
las futuras pensiones.

Con el paro generalizado la pobreza
invade a las familias trabajadoras
que dependen del sueldo
miserable de las mujeres. Los hogares
monoparentales que tienen
al frente una mujer y las mujeres
que viven de una pensión de viudedad
han pasado o pasarán a engrosar
las bolsas de pobreza. Las
jornadas interminables para traer un
sueldo a casa repercuten en la salud
de las mujeres.

En la ciudad de Barcelona la percepción
de tener mala salud es más
del doble en las mujeres que en los
hombres.

¿Políticas sociales contra la
crisis?

¡No existen políticas sociales contra
la crisis! Los gobiernos dan ayudas
a empresarios y banqueros y a los
trabajadores y trabajadoras nos la
hacen pagar diciendo que tenemos
que apretarnos el cinturón. Paro,
congelación salarial, sueldos miserables,
temporalidad, etc., forman
parte del paquete de medidas de
gobiernos y patronal para la clase
trabajadora.

Además de la explotación en el
ámbito laboral, la sociedad capitalista engendra la violencia contra
las mujeres en el ámbito doméstico
y también la explotación sexual.
Estos dos fenómenos aumentan
paralelamente a la crisis económica
y con ella la pobreza de las
mujeres, que somos víctimas y no
tenemos recursos para salir de situaciones
que nos tienen prisioneras,
esclavas.

La ley del aborto, en la picota estos
días, está bajo el rasero de una
iglesia católica fundamentalista y del
negocio privado. Si la futura ley no
garantiza nuestra capacidad para
practicar el aborto libremente y en
establecimientos sanitarios públicos
será otro golpe más en el retroceso
de garantías para nuestra salud e
integridad y en el derecho a decidir
sobre el propio cuerpo.

La aplicación de la ley de dependencia
con políticas de cheque
y limosna repercute sobre las mujeres
trabajadoras y nos hace más
vulnerables al sentimiento de culpa.
Estas políticas son una carga para
la economía del estado puesto que
pasan a manos de empresas privadas
concertadas toda una serie de
recursos económicos que si se invirtieran
en la creación de centros
de atención públicos, cuidados y
residencias sería un bien para la
comunidad y una inversión de futuro.

No habiendo plazas públicas
suficientes, el cuidado de las personas
dependientes recae sobre las
mujeres. Los sueldos que establece
la ley por el cuidado en el entorno
familiar de personas dependientes
es otra forma más de esclavitud
de las mujeres puesto que nos
recluye todavía más en el ámbito
privado.

¿Qué perspectivas reales tenemos
las trabajadoras y los trabajadores
para salir adelante?

¡Que el hombre haga las tareas
domésticas y la mujer trabaje en los
nuevas bolsas de ocupación precaria
y vulnerable que ofrece el capitalismo,
no es la solución!

Hombres y mujeres debemos
compartir el espacio familiar y laboral
en igualdad de condiciones!
El capitalismo pretende de nuevo
la feminización de las plantillas;
nos quieren sumisas y trabajando
por una miseria. Por ello hace falta
que las mujeres nos organizamos y
rechacemos las políticas que pretenden
el enfrentamiento con el
hombre.

Empresas públicas del Ayuntamiento
de Barcelona (TMB y Parques
y Jardines) quieren implantar
planes de igualdad para feminizar
unas plantillas sindicalmente
combativas. De nuevo la patronal
hace uso de las mujeres en nombre
de una pretendida igualdad.
¡Las mujeres hemos sido capaces
de sublevarnos en situaciones
extremas pero no hemos llegado
nunca a organizarnos suficientemente
para la defensa continuada!

Cuando ha llegado el momento de
dirigir las luchas hemos dejado el
espacio a los hombres porque nuestros
deberes domésticos nos reclamaban.
¡Por una verdadera igualdad
en el trabajo, por una verdadera
igualdad frente a la crisis que
sufrimos los trabajadores y trabajadoras,
nos hace falta prepararnos
para hacerle frente en las luchas
de nuestra clase y aquí juega un
papel vital la participación de las
mujeres en los sindicatos y las organizaciones
políticas revolucionarias!

Luchemos:
* Contra los
despidos, y cierres
de empresas.

* Contra la
precariedad de
nuestras condiciones
de trabajo. Por una verdadera
conciliación familiar y
una vida digna.

* Condiciones de
trabajo dignas.

* Servicios públicos
y gratuitos de
cuidado de niños, de
la gente mayor y de
las personas
dependientes.

* Jornada de 35
horas semanales
con sueldo íntegro,
hacia la escala móvil
de horas de trabajo.
Reducción del
abanico salarial.
Salario mínimo de
1200 euros.

¡Nos hace falta ya
una Huelga General!

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