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La gripe A y los beneficios de las farmacéuticas

10 de octubre de 2009
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Desde que se identificó el nuevo virus del tipo A, la denominada «gripe nueva» hasta el 15 de septiembre han muerto por su causa 137 personas en Europa y 3.559 personas en todo el mundo –contabilizadas ya las víctimas del hemisferio Sur que han sufrido el primer invierno con la nueva gripe. Desde mediados de septiembre ya no es posible hacer el seguimiento de las personas que tienen la gripe A y las muertes por su causa puesto que la OMS no las contabiliza por separado sino conjuntamente con las de la gripe estacional.

Si tenemos en cuenta que cada año mueren sólo en Europa entre 40.000 y 220.000 personas por causa de la gripe estacional, nos podemos plantear si la campaña informativa y sanitaria que están llevando a cabo las diferentes autoridades es ajustada a las necesidad derivadas de la virulencia del virus o si hay otros intereses económicos que pueden ser determinantes.

Situación de las empresas farmacéuticas

Las empresas farmacéuticas están jugando un papel muy importante en todo el proceso desencadenado desde la declaración de la existencia de un nuevo virus responsable de la nueva gripe A. Un pequeño análisis de su situación nos puede dar algunas pistas y hacernos entender algunas de las medidas que se están llevando a cabo y las declaraciones de las autoridades político-sanitarias como las de la Dra. Margaret Chan máxima responsable de la OMS y de los diferentes ministros de sanidad.

Riqueza y poder de las grandes compañías farmacéuticas

El extraordinario incremento del poder político y económico de las grandes compañías farmacéuticas de los Estados Unidos se inicia con la ley de extensión de las patentes (Ley Hatch- Waxman) que la mayoría republicana de la era Reagan aprobó en 1984, y se consolidó con la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1994, destinada a asegurar que la globalización no representara ninguna amenaza para los intereses del gran capital. Esto significa poder asegurar su monopolio sobre tratamientos esenciales para la supervivencia de millones de personas y condenar a la muerte a quienes no pueden acceder a ellos por carencia de recursos. Como caso más relevante, por el número de víctimas, es la medicación para el tratamiento del SIDA, una de las peores pandemias, que afecta a más de 40 millones de personas, de los que 30 viven en África sin acceso a la medicación. Los márgenes brutos de esta industria son del 70 al 90% y su tasa de beneficio es la más elevada de todas (según la revista Fortune, el año 2000 fue del 18,6%, por delante del 15,8% de los bancos comerciales).

En EEUU, los grupos de presión son muy influyentes y determinan, en muchas ocasiones, decisiones y acuerdos políticos. El lobby de las compañías farmacéuticas (La PhRMA) contaba en el 2000 con 297 lobbysters profesionales, es decir, un para cada dos congresistas. En el 2002 la PhRMA financió el trabajo de 675 lobbysters, lo que significa que en Washington había trabajando más promotores de los intereses de las compañías farmacéuticas que congresistas. Esto ha hecho posible que estas compañías hayan conseguido ventajosas condiciones que les han permitido dominar progresivamente el mercado mundial: el 60% de las patentes son del EEUU en comparación con el 20% de la Unión Europea. Crisis actual de las compañías farmacéuticas.

La capacidad innovadora de las grandes compañías farmacéuticas ha disminuido progresivamente en los últimos años. Según constata The Wall Street Journal, en el 2003 las acciones de las empresas habían estado perdiendo valor durante más de un año. El estudio prospectivo realizado por la consultora de IBM concluyó que «el beneficio por acción que ofrecieron los 20 primeros laboratorios mundiales a sus accionistas, que durante el periodo 1993-98 había sido del 28% por término medio, cayó al 4-5% en los cinco años siguientes ».

Otra dato significativo es la frecuencia y el volumen de las fusiones que se han producido entre las grandes compañías en los últimos años. En el 2002 Pfizer se convierte en el primer laboratorio mundial al tener el 11% del mercado global. Estas fusiones tienen como principio rector la concentración de capitales y conseguir aumentar de nuevo la tasa de beneficios que se ha perdido. Para conseguirlo se subordinan las líneas de búsqueda a este objetivo, es decir, se potencian aquellas que dan más beneficios aunque no sean las más necesarias desde la perspectiva de las necesidades sanitarias de la población.

Otro indicador es lo que están dispuestos a pagar a los pequeños laboratorios para poder adquirir nuevas moléculas, que hayan completado con éxito la fase de estudios preclínicos, y que antes ellos mismos tenían capacidad de sintetizar. En el bienio 1994-96, era de unos 60 millones de dólares y en el bienio 2000-02 esta cifra había aumentado hasta 148 millones de dólares.

Declaración de pandemia de gripe y beneficios de las

grandes farmacéuticas. La declaración de una posible pandemia, y ya no digamos de una pandemia, por la OMS, establece el escenario necesario para que las diferentes administraciones y organismos internacionales tengan la obligación de tomar medidas que representan una gran inyección de capital público en la gran industria farmacéutica.

Los noticiarios de los diferentes medios de comunicación e internet se han convertido en el principal instrumento de presión propagandística.

Durante la primavera y verano del 2005 los noticiarios hacían el seguimiento detallado del número de personas afectadas por el virus de la gripe aviar H1N5. El mes de septiembre de aquel año la OMS declaró que si el virus mutaba podían morir 7,4 millones de personas. En noviembre del mismo año George Bush declara que sólo en los EEUU podían morir 2 millones de personas. En junio de 2006 la OMS declaró que se había dado el primer caso de transmisión entre humanos de la gripe aviar H1N5 que afectó a 8 personas y ninguna de ellas murió, no obstante, la OMS ante esta noticia declaró una posible pandemia de gripe aviar. El miedo que ocasiona que el presidente de los EEUU anuncié que habrá 2 millones de muertes sólo en EEUU pide una rápida respuesta que lo tranquilice y no permite valorar el impacto económico de la medida.

Así, ya en el mes de junio del 2005 (a un año de que la OMS declarara una posible pandemia -que nunca se produjo-) Bush anunció que destinaría 7.100 millones de dólares para prevención y para la adquisición de medicamentos de los que 1.200 millones de dólares estaban destinados a adquirir 20 millones de dosis de Tamiflú. Pero, ¿que hay detrás del Tamiflú? El Tamiflu fue patentado por GILEAD como medicamento antiviral y comercializado posteriormente por Roche a cambio de un 10% de los beneficios de las ventas. Donald Rumsfeld presidió la compañía GILED hasta el 2001 cuando fue nombrado Secretario de Defensa. El Tamiflú fue adquirido en grandes cantidades por las administraciones sanitarias de muchos países cuando la OMS anunció en julio del 2006 la probabilidad de que ya se hubiera producido la transmisión entre humanos de la gripe aviar H1N5 y que podíamos estar ante una pandemia. La mayor parte de las dosis siguen almacenadas en los centros hospitalarios, aunque ahora se ha incrementado todavía más su stock.

¿Pero es realmente eficaz el Tamiflú?. Según declaraciones del Dr. Joan-Ramon Laporte Director del Insitut Català de Farmacología y Jefe del Servicio de Farmacología del Hospital del Valle Hebrón de Barcelona «Los antivirales, Tamiflú en concreto, que es el que se ha comprado aquí, no son una arma médica ni sanitaria, ni farmacológica. Tal vez se podía dar a personas con neumonía muy grave, pero es un fármaco poco eficaz. Quizás puede reducir la duración de la gripe de 4,5 a 3,2 días. Es muy delicado utilizarlo como preventivo de la gripe para toda la población. Sus efectos secundarios son potencialmente muy graves, digestivos y neuropsiquiatricos».

Declaración de la pandemia de la gripe A

El virus A H1N1/cepa S-OIV, responsable de la «gripe nueva» ostenta el récord de tiempo –no llega a dos meses- entre ser identificado y ser declarado el responsable de una posible pandemia a nivel mundial.

Los primeros dos casos conocidos de gripe nueva (virus A H1N1/ cepa S-OIV)) se diagnosticaron en California el 17 de abril de 2009.

La gripe nueva no es nueva porque sea del tipo A, ni tampoco porque sea del subtipo H1N1; la epidemia de gripe de 1918 (la denominada gripe española y responsable la muerte de entre 25 y 50 millones de personas) fue del tipo A H1N1/ y desde 1977 los virus A H1N1/ forman parte de la temporada de gripe de cada año. Lo que es nuevo es la cepa S-OIV.

En Europa, entre los años 2007 y 2008, la gripe estacional se caracterizó por la aparición de múltiples casos producidos por el virus de la gripe tipo A H1N1.

En México, desde mediados de marzo de 2009 aparecen casos de gripe con un cuadro clínico similar a los detectados anteriormente de la gripe tipo A. Pero en estos casos, a las pocas horas de los síntomas, evolucionan a un síndrome de insuficiencia respiratoria aguda. El 23 de abril, el Secretario de Salud Federal decretaba la suspensión de las clases en todas las escuelas de la ciudad y el área met r o p o l i t a n a para intentar evitar una propagación del virus y se recomendaba a la población la utilización de mascarillas. El 24 por la mañana el Secretario de Salud de Ciudad de México decretaba el cierre de cines, teatros, bares, restaurantes y centros nocturnos, estadios deportivos,etc.

México se convirtió aquellos días en la portada de diarios y noticiarios televisivos y en boca de todo el mundo estaba «la epidemia» de la nueva gripe.

Una enfermedad infecciosa se considera una epidemia cuando se propaga algún tiempo por un país y afecta simultáneamente a un gran número de personas. A 7 de mayo del 2009, en México se habían confirmado 1204 casos y 42 muertes, cifras inferiores a las de la gripe estacional. Quizás las cifras no son las que podíamos pensar si realmente se tratase de una epidemia, pero la repercusión en todos los medios de comunicación de cada nuevo caso en cualquier rincón del mundo permitió crear un escenario de temor generalizado y una sensación de encontrarnos ante un inminente «apocalipsis».

El 29 de abril, la Dra. Margaret Chan emitió un comunicado en el que indicaba que tras evaluar las informaciones disponibles, y tras realizar diferentes consultas a los expertos, decidía elevar a 5 el nivel de alerta por peligro de pandemia. Sólo hacía 12 días que el Centro para el Control de Enfermedades de los EEUU había alertado del nuevo virus aislado y que este era el responsable de la nueva gripe en México y de los dos primeros casos confirmados en California (EEUU).

Según el protocolo que marca las fases de una enfermedad, se activa la fase 5 cuando la enfermedad ha desarrollado foco autónomos en más de dos países en una misma región, lo que indica «una señal de la inminencia de una pandemia» y de que queda muy poco tiempo para prepararse para poder hacerle frente. En ese momento todos los países que forman parte de la OMS tienen que activar de forma inmediata los procedimientos para enfrentarse, y tienen que estar alerta ante posibles brotes inusuales de síntomas gripales y de neumonías graves.

Mes y medio más tarde, el 11 de junio de 2009, la Dra. Chan declaró la fase 6, esto es, la declaración de pandemia con un inminente riesgo de propagación mundial. La palabra pandemia llena de preocupación y desazón a quien la escucha, pero ¿cómo se podía declarar una pandemia con los datos que se tenían a principios de junio?

La respuesta la tenemos en el cambio de su definición por parte de la OMS en mayo del 2009. Hasta mayo del 2009, para declarar una pandemia hacía falta que muriera una proporción significativa de la población a causa de un agente infeccioso; este requisito –que es el único que da sentido a la noción clínica de pandemia y a las medidas políticas que se le asocian- fue eliminado de la definición; esto es el que permitió que el 26 de abril los EEUU se declararan en «estado de emergencia sanitaria nacional» cuando en todo el país sólo había habido 20 personas infectadas por la gripe nueva y ninguna de ellas había muerto. Declarar el estado de emergencia permite dictar normas para actuar sobre la población. La declaración de pandemia abrió la carrera para la obtención de la vacuna en el mínimo tiempo posible. Ahora ya está a punto de comercializarse por parte de varios laboratorios, entre ellos la farmacéutica suiza Novartis.

Se ha conseguido tener en el mercado la nueva vacuna minimizando los ensayos clínicos para poder estudiar sus efectos secundarios. La presión del gran lobby farmacéutico ha conseguido la inmunidad legal ante los posibles efectos secundarios de la vacuna.

En una entrevista, el Dr Joan- Ramon Laporte, responde a la pregunta «¿Se han excedido las expectativas sobre el peligro de la gripe A? Se ha exagerado. Hay mucha gente interesada en exagerar los riesgos de la gripe A: todos los que venden algo relacionada con ellos, desde fármacos hasta antivirales, vacunas o mascarillas. La epidermis de esto son los medios de comunicación. Corre demasiada información no seleccionada y la gente se ha intoxicado.

«¿Y por qué se exageraría? Porque estamos ante una enfermedad que afecta a los países ricos. La OMS ha encontrado en esta gripe una forma de recuperar un protagonismo perdido, aunque es la entidad mundial con más autoridad moral. Hace 15 años era el único organismo que actuaba en política sanitaria, pero han aparecido otras con mucho más presupuesto. La gripe A es su panacea.»

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