Por la reconstrucción de la IV. Internacional

Apdo. Correos 23036 CP - 08080 - Barcelona

Actividades/Campañas

Estás aqui : Portada » Sindical

Sector Aéreo:

Privatización, negociación y represión a golpe de juicio y Real Decreto

5 de marzo de 2010
Escritor(a) : 

El 5 de febrero empezaba en la Audiencia de Barcelona el juicio contra los trabajadores que ocuparon las pistas del aeropuerto del Prat en Julio de 2006, enfrentados a penas de hasta 4 años de prisión y sanciones económicas millonarias, en aplicación de una ley franquista. El mismo día, en un acto sin precedentes desde la Constitución, el gobierno del estado publicó un Real Decreto (1/2010) que supone un duro golpe tanto a las condiciones laborales de los controladores aéreos como a la negociación colectiva, y que establece los mecanismos para la prestación de servicios aéreos hasta ahora públicos por proveedores privados. El decreto sienta un precedente de intervención del gobierno del Estado a favor de una empresa –aunque se trate de una empresa pública- en contra de un sector de sus trabajadores – aunque se trate de trabajadores privilegiados-, con el objetivo de allanar el camino al capital privado en el uso de los bienes y servicios públicos para incrementar sus beneficios.

Precarización y privatización en carrera

Vistos ahora, los acontecimientos de los últimos tiempos en el sector aéreo van cobrando sentido: desde los poco informados gastos de AENA en nuevas instalaciones, tecnología y ampliaciones de aeropuertos, realizados por contratas privadas con dinero público, hasta el anuncio de la creación de sociedades mercantiles para gestionar los aeropuertos de Madrid y Barcelona; desde las también poco informadas subvenciones, exenciones y moratorias de los pagos del IVA y Seguridad Social a las compañías y operadores aéreos, hasta las reestructuraciones, fusiones y cierres fraudulentos de compañías, con el beneplácito del gobierno. Si atendemos, además, a la llegada al sector de empresarios e inversores procedentes de la construcción, vemos que todo ello se complementa con la política del gobierno: enfrentar la crisis dando al capital privado facilidades de todo tipo, importantes ayudas económicas con dinero público y nuevas áreas donde aumentar los beneficios. La aviación es una de ellas. Y aquí también, como en sanidad, educación o servicios sociales, la precarización de las condiciones laborales –de salario, contratación y horarios-, supone un paso imprescindible para que el futuro negocio dé los beneficios calculados, preferiblemente contando con el apoyo de los representantes sindicales. Es en ese contexto y no en el de la lucha contra los privilegios de un colectivo, como demagógicamente pretende el gobierno, donde el Real Decreto contra los controladores aéreos adquiere su significado.

El Real Decreto y la política sindical de USCA

El I Convenio Colectivo AENAControladores, de 1999, sellaba la separación del colectivo (más de 2000) del resto de trabajadores de AENA (unos 10000), después de un periodo de participación en los comités de centro de Navegación Aérea. Con un incremento del tráfico aéreo del orden del 10% anual y, ante las deficiencias de plantilla originadas por ese aumento y por la jornada pactada con los controladores (1200 horas/año), AENA practicó la política de pagar prolongaciones de jornada y horas extraordinarias no consolidables, manteniendo importantes concesiones –como la Licencia Especial Retribuida, hoy suspendida «hasta nuevo aviso», que permitía dejar de trabajar a los 52 años cobrando el salario fijo hasta la jubilación-, fomentando el espejismo de que los controladores iban a trabajar «en el paraíso» de por vida. Y así, el colectivo de control fue quedando neutralizado en una dinámica de privilegios, horas extra y aislamiento del resto de AENA, que ahora posibilita que todas las mejoras obtenidas en negociaciones anteriores sean tumbadas de un plumazo. AENA, instrumento de la política privatizadora, mediante contratas e inversiones privadas, y como parte en procesos privatizadores (Inglaterra, México, Cuba…), sabía bien lo que se hacía. Estaba claro que unos controladores adormecidos y sin apoyos no iban a suponer un problema cuando llegara el momento.

El no haber socializado el gran logro que suponía una reducción de jornada de 500 horas/año –que podría haber supuesto un aumento cualitativo de la plantilla con nuevos contratos fijos y en condiciones, y podría abrir el camino a mejoras generales en materia de horarios para otros trabajadores del sector-, ha hecho que ese logro se pierda. Como es sabido desde hace muchísimos años, la burguesía quita con una mano lo que da con la otra (Lenin). Ahora, los controladores trabajarán hasta 1750 horas al año, sin cobrar las horas extras, prolongaciones y módulos que cobraban. Pero esto no es todo.

El Real Decreto establece el plan para la gestión privada de cualquier aeropuerto, que incluye la contratación de controladores por operadores privados y la sustitución del control aéreo en aeropuertos con poco tráfico por el servicio de información de vuelo, también de operadores privados. Para ello invoca normativas y acuerdo europeos, como el llamado «Cielo Único Europeo ». AENA, cuyo personal tiene los sueldos más bajos de Europa, en comparación a igual categoría y horario –sólo por encima de los de Grecia y los países del Este-, paga un salario entre 6 y 8 veces más bajo a un informador que a un controlador, a igual número de horas.

Es de suponer que un operador privado pagará todavía menos en los tiempos que corren. Y además, habrá que ver en qué condiciones entrarán los nuevos controladores, de AENA o «privatizados», pues previsiblemente sufrirán un recorte similar al de los nuevos pilotos.

USCA ha practicado un sindicalismo «de élite» basado en la obtención de privilegios y el mercadeo con la falta de plantilla, y no un sindicalismo consecuente que tendiera puentes hacia el resto de los trabajadores de su empresa y del sector. Ahora USCA se encuentra acorralado y paralizado, encomendándose a un largo proceso judicial que desactive el «decretazo» cuando ya el mal no tenga remedio, y/o a una negociación bajo Real Decreto, en la que hará el equivalente a lo que ya hacen CCOO/UGT/USO: acuerdos que permitan que los planes sigan adelante «haciendo el menor daño posible» a los que ya están dentro, es decir, pactando el empeoramiento de las condiciones de los nuevos contratos, y consintiendo rebajas progresivas para los ya contratados. Su propia política le ha llevado a dejar indefensos a sus afiliados ante la intervención estatal, y, además, desprestigiados ante la opinión pública y los trabajadores aeronáuticos.

El conflicto de Iberia en El Prat

Para aplicar su política en el sector aéreo, el gobierno y la patronal han tenido la colaboración de las centrales sindicales mayoritarias – UGT, CCOO y USO-, que, si bien han proclamado, a veces, su oposición verbal, han desmovilizado sistemáticamente a los trabajadores que han visto en peligro sus condiciones de salario y trabajo, y han negociado lo innegociable presentándose como garantía de que la precarización no sería «traumática».

Así fue en el conflicto de Iberia del Prat, iniciado con la huelga de pilotos y personal de cabina en 2006. La situación se complicó cuando Iberia, a la que interesaba abandonar Barcelona, perdió el servicio de handling en el aeropuerto, adjudicado por AENA a empresas nuevas. 1300 trabajadores se vieron potencialmente sin trabajo de la noche a la mañana. Los sindicatos mayoritarios habían facilitado el plan mediante la negociación previa de un Convenio a la baja para el handling, con atención especial a la subrogación de trabajadores entre empresas, y esto fue lo que ofrecieron a los afectados por el plan de reajuste. Centenares de trabajadores salieron entonces a las pistas esperando explicaciones y soluciones que nadie les dio. Las consecuencias, a día de hoy: rebajas en los salarios de hasta 500 euros mensuales en los nuevos contratos, proliferación de la «jornada parcial», 900 subrogaciones y cerca de 400 despidos, eso sí, «no traumáticos». Iberia aligeró sus cuentas y redujo gastos a costa de los bolsillos de los trabajadores.

Por esa ocupación de pistas, 27 trabajadores se encuentran ahora en un juicio en la Audiencia de Barcelona, enfrentados a penas de hasta 4 años de prisión, en aplicación de una ley franquista de 1964 que impide el derecho de huelga en los aeropuertos. También se enfrentan a la posibilidad de fuertes sanciones económicas, aunque se dice que podrían no prosperar. Su acción, que no fue planificada, sino totalmente espontánea y desesperada, demostró sin embargo que una respuesta de los trabajadores podía alterar los planes patronales. La coincidencia del juicio con la publicación del Real Decreto hace pensar en una utilización de ambos hechos por parte de AENA y el gobierno para demostrar que están dispuestos a llegar donde haga falta, o para tapar una cosa con la otra según convenga.

De ahí la importancia de dar el máximo apoyo a los compañeros y compañeras encausados, para que no paguen por chocar con una política contra los salarios y las condiciones laborales practicada por la patronal y el gobierno y apoyada por los sindicatos mayoritarios.

Contra la privatización y la precarización

Muchos trabajadores de Navegación Aérea y de los aeropuertos con menor volumen de tráfico, pensaban que sus condiciones laborales y su estabilidad en el empleo estaban a salvo, que la privatización sólo afectaría al personal de los aeropuertos grandes. A partir del «decretazo», está claro que no era así. La Asamblea de trabajadores de Madrid-Barajas acaba de votar movilizaciones unitarias para los días 17 y 24 de febrero. Estas sólo son un primer paso, pero un paso importante.

Ahora, más de 12000 trabajadores ven en peligro sus condiciones laborales y salariales, por lo que es necesario preparar la respuesta, siguiendo el camino de la Asamblea de Barajas con movilizaciones en todos los centros, y contando con todos los trabajadores y sindicatos de AENA. Sólo la acción de todos puede frenar la privatización. Esta sería la ocasión para que USCA y los sindicatos firmantes del Convenio de AENA demuestren si están dispuestos o no a negociar rebajas que faciliten el paso del servicio público al negocio privado a costa de las condiciones y salarios de los trabajadores de AENA.

Ir a la versión en catalán


Aquí nos encuentras :

Ap. Correos 23036 CP - 08080 de Barcelona; Ap. Correos 206 CP- 17080 de Girona; Ap. Correos 92 CP-28320 de Madrid;

e-mail: luchaint@telefonica.net - htpp://www.li-litci.com